¿Te cuesta decidirte por una crema facial? Seguramente la respuesta sea sí. A todas nos ha pasado. Esto se debe a que no conocemos del todo nuestra piel, y en muchas ocasiones solemos elegir la crema facial equivocada y que no cumple los objetivos que esperamos. Es por eso que en Cosmeticos Beauty te daremos la información necesaria para que compres la crema facial que más te hidrate y cuide.  

Tipos de Crema Facial

No todas las cremas faciales cumplen la misma funcionalidad ni se utilizan para las mismas partes del rostro por eso, suelen estar compuestas por diferentes componentes activos.

No debemos confundirlas con el serum facial, ya que las cremas están destinadas a hidratar la parte más externa del cutis.

Cremas para piel normal

: estas cremas poseen un equilibrio entre sus componentes activos, ya que están destinadas a mantener las propiedades naturales de la piel.

Cremas para piel seca o extra seca

: su función principal es hidratar la piel de la cara, así que se encarga de regenerar el tejido para recuperar su brillo natural.

Cremas para piel sensible

: destinadas a piel delicada fácil de irritar, su función principal es humectar y nutrir el tejido de la piel con componentes hipoalergénicos.

Cremas reafirmantes

: estas contienen componentes activos que la piel ha perdido con los años. Buscan tonificar y regenerar el tejido de la piel dañada por la vejez y conseguir un cutis más liso.

Cremas exfoliantes

: este tipo de cremas tienen una doble función. Además de hidratar, sus micropartículas se encargan de remover las impurezas que se acumulan en la cara para lograr revitalizarla.

Cremas anti-manchas

: Estas solo se aplican en las zonas manchadas de tu rostro, ya que sus componentes activos se encargan de disminuir la melanina acumulada en ellas mientras las protegen de la luz solar

¿Cómo saber cuál es tu tipo de piel?

Este punto es sumamente importante porque la aplicación incorrecta de la crema facial, puede llevar a producir efectos negativos.

Para descubrir el tipo de piel que tienes, debes analizar como está tu rostro al despertar por las mañanas bajo luz natural, después de haber seguido tu ritual de limpieza la noche anterior.

– Piel normal:

tiene una apariencia aterciopelada, sin rastro de grasa, con un color rosado uniforme.

– Piel grasa:

suele tener muchos brillos y aspecto sucio con un color amarillento. Con este tipo de piel es usual tener puntos negros y granitos.

– Piel seca: La piel se arruga y se agrieta fácilmente

, adoptando un color blanquecino.

– Piel mixta:

puede reflejarse como una combinación de las tres anteriores.